Dieta higienista

por | Feb 15, 2021 | Higienismo

dieta higienista

El higienismo es la ciencia que estudia las condiciones óptimas para la salud plena de los seres humanos, basándose en la observación e investigación de la naturaleza del ser humano desde el punto de vista biológico, fisiológico, psicológico y filosófico. Partiendo de esta base, ¿qué podríamos definir como “dieta higienista”? En primer lugar, sería necesario definir cuál es nuestro alimento natural y, por tanto, ideal. Para esto, planteamos que un alimento ideal debería cumplir con las siguientes características:

  • Debe ser nutritivo y carente de elementos nocivos a la vez
  • Debe ser atrayente a nuestros sentidos
  • Debe poder comerse en su estado natural
  • Por sí mismo debe poder constituir una comida entera
  • Debe ser fácil de digerir
  • Debe estar adaptado a nuestras necesidades nutricionales

Si evaluamos los distintos alimentos bajo estos criterios, fácilmente llegaremos a la conclusión de que la fruta es nuestro alimento ideal. Ningún otro alimento cumple todas las condiciones al mismo nivel que lo hace la fruta.

La fruta contiene hidratos de carbono, proteínas y grasas en las proporciones ideales para el ser humano, además de vitaminas, minerales y agua. A su vez, carece de elementos nocivos. En este punto se hace necesario aclarar que es cierto que, debido a las prácticas actuales de la agricultura, muchas frutas contienen restos de pesticidas y otros químicos artificiales. En tal caso, siempre que haya la opción es mejor comer frutas ecológicas para minimizar al riesgo.

Igualmente, sea ecológica o no, la fruta es baja o nula en elementos nocivos, a diferencia de otros alimentos no adaptados a nuestra fisiología, como productos animales, cereales o productos industrializados, que así sean “orgánicos” o “ecológicos”, de por sí contienen elementos nocivos para nuestro organismo.

Respecto a la posibilidad de ingerirla en su estado natural, esto pone a la fruta como alimento superior en comparación con cualquier alimento que requiera cocción. Por su parte, su facilidad de digestión hace que el cuerpo requiera mucha menos energía para dicha actividad, por lo cual podrá usar el remanente de energía en toda actividad interna en pos de su homeostasis interna (en curarse a sí mismo, en otras palabras), o bien en movimiento físico o trabajo intelectual.

¿Y los vegetales? Cumplen con todas las características a excepción de que por sí mismos no son suficientes como para saciarnos, debido a su baja cantidad de calorías. Por ejemplo, ¿cuántos apios habría que comer para satisfacer nuestra hambre real luego de todo un día de trabajo, incluyendo actividad física? ¿O bien, cuántas lechugas? ¿Diez? ¿Quince? En tales casos, no sería apetecible para un ser humano comer semejante cantidad de lechugas, pero sí un ser humano puede comer con mucho placer la cantidad necesaria de plátanos para saciar su hambre.

Entonces, ¿una “dieta higienista” consiste en comer solamente fruta? En realidad no necesariamente. Si bien la fruta es el único alimento que cumple con todas las características mencionadas, esto no implica que otros alimentos puedan formar parte de una dieta equilibrada, si tenemos en cuenta sus desventajas respecto a la fruta.

Por ejemplo, los frutos secos y semillas contienen grandes cantidades de nutrientes y son un valioso aporte en nuestras dietas para obtener grasas sanas, en cantidades moderadas. No sería conveniente que sean la base de una dieta dado que contienen mayor proporción de grasa que la que necesitamos, lo cual los hace más difíciles de digerir en comparación a la fruta.

Respecto a los cereales y legumbres, el hecho de que en general sean incomibles en su estado natural ya nos da una noción. Incluso, sin cocción y algún tipo de condimentación/sazón, suelen ser poco o nada atractivos a nuestros sentidos, lo cual ya nos da un indicio. Igualmente, con cierta frecuencia, en ciertas cantidades y en combinaciones adecuadas, pueden ser un aporte interesante para algunas personas.

Por otro lado, teniendo en cuenta las características del ser humano, es evidente que naturalmente no somos una especie carnívora. En primer lugar, al ver una vaca, un cerdo o un pollo vivo en una granja, difícilmente nos dé hambre como puede suceder al ver y oler la fruta de un árbol. Además, no tenemos la capacidad física (velocidad, garras, dientes) ni psicológica para matar a un animal, ni para comerlo apenas muerto, sin cocción ni condimentación alguna, comiendo toda parte de su cuerpo, incluyendo su sangre, como lo hacen los verdaderos carnívoros como un tigre o un león.

Siguiendo el sentido común, al no ser terneros, claramente no tiene sentido alguno pensar que la leche de otro animal luego de la edad del destete, sea un alimento ideal para nosotros. Es cierto que los alimentos de origen animal son altos en proteínas, pero de nada sirve ingerir grandes cantidades de un determinado nutriente si el cuerpo no puede asimilarlo, y además, un alto aporte de proteína no está adaptado a nuestras necesidades nutricionales.

Por último, los alimentos industrializados se hacen atractivos a nuestros sentidos con técnicas artificiales (desde empaques con los colores de las frutas, olores, ingredientes refinados), pero todo esto a costa de que son bajos o nulos en nutrientes y están cargados de elementos nocivos a su vez.

Dieta Higienista adaptada a tus posibilidades

Entonces, ¿toda persona que quiera aplicar ciertos principios higienistas a su vida tiene que comer solamente fruta? Según algunos autores, prácticamente sí, pero no desde el enfoque holístico con el que trabajamos en el Centro Higienista de Madrid. Tanto en terapia como en los cursos, el objetivo es aprender sobre los pros y contras de los diversos alimentos y generar una dieta realista adaptada a las circunstancias específicas de cada persona.

Incluso, nuestra propuesta holística incluye otros factores más allá de la elección de los alimentos en sí, y que son muy importantes a la hora de nutrirnos. Entre ellos, destacamos el poder de asimilación, la consideración de los biorritmos, la diferenciación entre hambre real y emocional, y la combinación adecuada de los alimentos, entre otros. Sobre estos factores hemos hablado en el artículo Nutrición holística: qué es y como adaptarla.

En conclusión sobre una dieta higienista, si hablamos meramente desde un punto de vista teórico, la fruta es nuestro alimento ideal y debería ser la base de nuestra dieta higienista, excluyendo casi por completo todos los demás alimentos, a excepción de verduras, frutos secos y semillas, que podrían acompañar en determinadas cantidades.

Sin embargo, pretender alcanzar un ideal sin tener en cuenta las posibilidades de cada persona suele ser contraproducente, por lo cual hay que tener en cuenta la inclusión de otros alimentos, teniendo en cuenta los otros factores mencionados relacionados con la alimentación, y otros factores de salud más allá de la alimentación, dado que la salud va mucho más allá que la dieta solamente.

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